Resumo
Partimos del hecho de que a pesar de la pugna ideológica en materia de leyes de educación, que enfrenta a los dos partidos mayoritarios españoles —PSOE y PP—, ambos se hallan de acuerdo en que el objetivo es alcanzar la «calidad» educativa. Aquí sometemos a revisión crítica ese concepto —que resulta ser demasiado ideológico—, rastreándolo en la dialéctica real en la que se encuentra y, en definitiva, constatando que se dan una serie de inconsecuencias graves en el sistema educativo, entre ellas la falta de definición clara de la frontera que ha de distinguir las funciones del Estado de las de la Iglesia. Esta problemática la derivamos y la sometemos a análisis asomándonos a la problemática de la asignatura de Religión y a la de Educación para la ciudadanía. Nuestro argumento principal, aplicado en múltiples ejemplos y análisis, y nuestra conclusión, es que no puede hablarse de «calidad» si antes no se ha arribado a una mínima política educativa seria. La seriedad es requisito primordial de la calidad. Pero no hay seriedad en aspectos fundamentales; destacamos especialmente uno: El Estado español no tiene bien definida todavía su frontera entre lo laico (común) y lo religioso (particular) de los creyentes.
Referências
HOMERO: Odisea, XI, 593-600. Edición de José Luis Calvo, Madrid, Cátedra, 1992, pág. 218.

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