Abstract
Me encontré con el pensamiento de Marc Richir en el preciso momento en el que finalizaba mi vida activa, activísima, para jubilarme, jubilosamente; abrigaba, por lo tanto, el proyecto de volver a la filosofía. Digo “volver” porque es mi primer título universitario, obtenido en Buenos Aires, donde nací, en 1931. Por razones alimentarias me dediqué enseguida a la pedagogía y a cuestiones ligadas a la psicología del conocimiento. Después de una breve incursión dogmática por los senderos de la reflexología, y cansada de dar de comer a los estudiantes sonidos de campanas, tuve la oportunidad de conectarme con el Instituto de Epistemología de Jean Piaget, deslumbrada por los análisis de los problemas epistemológicos, planteados a partir de formulaciones kantianas, pero en un intento de fundamentarlas a través de la experimentación sistemática dentro del cuadro de un psicología de la inteligencia. Sus consideraciones sobre las relaciones entre estructura y génesis, genoma y fenoma, operaciones y funciones, permiten la descripción de cada comportamiento inteligente en función de sus articulaciones lógicas y de sus modalidades individuales de construcción. Adjunta a la enseñanza universitaria sobre Psicología de la inteligencia, una intensa actividad en el campo de la clínica de los problemas del aprendizaje me condujo a tornar el tema de cómo es posible comprender y aprender en el problema de cómo fuera posible no comprender ni aprender, es decir, cuáles son los obstáculos que impiden un pensamiento constructivo de conocimientos.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.
Copyright (c) 2026 Eikasia Filosofia
